Biomecánica · 7 de octubre de 2026
¿De verdad es Pogacar mejor que Merckx? Capítulo 3: 71 newton-metro por pedalada
Con los desarrollos de los setenta no había manera de subir ágil. Hacemos las cuentas de la fuerza en el pedal y vemos qué le hace eso a las fibras musculares.
¿De verdad es Pogacar mejor que Merckx? Un estudio científico en cinco capítulos sobre las capacidades fisiológicas de los dos, y una respuesta basada en datos. Capítulo 3 de 5 · 71 newton-metro por pedalada
Ayer vimos la fórmula. Hoy la usamos.
Desarrollos de otra época
La transmisión de Merckx —y la de Ocaña y compañía— sería impensable hoy desde el punto de vista de la eficiencia biomecánica. Los grupos de los sesenta y setenta limitaban muchísimo. El plato pequeño casi nunca bajaba de 42 dientes —el de 44, e incluso el de 52, eran lo normal en terreno ondulado— y detrás había solo 5 o 6 piñones, con un máximo de 21 dientes y, de vez en cuando, 24. Configuraciones durísimas: 42x21, 52x14.
Con eso tenías que subir los Pirineos y los Alpes. Sin desarrollos que aliviaran nada, los corredores iban completamente atrancados. Resultado: cadencias lentísimas y antieconómicas que rara vez pasaban de 60 rpm en las subidas largas.
Hoy hay cassettes de hasta 12 velocidades con piñones de 34 dientes y platos compactos delante. Eso permite a escaladores como Pogacar, Vingegaard o Evenepoel subir las mismas rampas a cadencias altísimas y ágiles, entre 90 y 95 rpm con toda naturalidad en sus picos de máxima intensidad.
Las cuentas
Con las fórmulas de ayer hemos calculado el torque y la fuerza en el pedal de cada uno. Los números son crudos.
| Ciclista y contexto | Potencia sostenida (W) | Cadencia media (rpm) | Torque (N·m) | Fuerza tangencial en el pedal (N) |
|---|---|---|---|---|
| Eddy Merckx — esfuerzo máximo en subida, época clásica | 450 | 60 | 71,62 | 415,19 |
| Eddy Merckx — cadencia alta simulada | 450 | 70 | 61,39 | 355,87 |
| Eddy Merckx — Récord de la Hora, pista de Ciudad de México | 385 | 103 | 35,69 | 206,92 |
| Luis Ocaña — ataque en Orcières-Merlette, 1971 | 390 | 65 | 57,30 | 332,15 |
| Tadej Pogacar — Plateau de Beille, 2024 | 460 | 90 | 48,81 | 282,94 |
| Tadej Pogacar — cadencia alta simulada | 460 | 95 | 46,24 | 268,05 |
| Jonas Vingegaard — Plateau de Beille, 2024 | 411 | 92 | 42,66 | 247,31 |
| Remco Evenepoel — Plateau de Beille, 2024 | 410 | 90 | 43,50 | 252,19 |
Tabla 2. Modelo de torque y fuerza calculados a partir de la potencia absoluta y la cadencia estimadas. Todas las cifras asumen una biela de 172,5 mm.
Aquí está la conclusión central de toda la serie: la carga que soportaban las piernas de los clásicos era de otra magnitud. Para sostener sus 450 vatios a 60 rpm en pendientes duras, Merckx tenía que aplicar un torque sostenido y masivo de 71,62 N·m. Más de 415 newtons de empuje en cada ciclo de biela.
Salta a Plateau de Beille en 2024 y todo se da la vuelta. Pogacar generó más potencia absoluta que Merckx —460 vatios—, pero pedaleando a 90 rpm le bastaron 48,81 N·m. Poco más de 282 newtons por pedalada: casi un 32 % menos de fuerza en cada repetición que Merckx.
El modelo explica también la gesta de Ocaña en Orcières-Merlette. A una cadencia de supervivencia de 65 rpm, necesitaba más de 57 N·m —332 newtons de fuerza bruta por pedalada— para sostener sus 390 vatios de asedio a Merckx. En el extremo contrario está Vingegaard, la agilidad moderna en estado puro: subió Plateau de Beille con apenas 42,66 N·m a 92 rpm. Repartió la tensión mecánica y cargó el esfuerzo sobre la respiración y el corazón en lugar de aplastar su propia musculatura.
Qué hace el torque con tus músculos
Esto no es una curiosidad matemática. La diferencia entre el torque altísimo y crónico de Merckx y el torque bajo y optimizado de Pogacar cambia qué fibras se reclutan, cuánta fatiga periférica se acumula y cómo se coordina el pedaleo por dentro.
El principio de Henneman
El sistema nervioso no enciende los músculos de golpe: los activa en orden, de menor a mayor. Es lo que en fisiología se llama el principio del tamaño de Henneman. Primero entran las motoneuronas pequeñas, que mandan sobre las fibras de contracción lenta —las tipo I—, cuando la demanda de fuerza es baja o moderada. Las tipo I están llenas de capilares y de mitocondrias, funcionan con metabolismo oxidativo y resisten la fatiga de forma colosal: queman grasa y glucógeno a un ritmo asumible.
Pero cuando la fuerza que exige cada vuelta pasa de cierto umbral —y a 60 rpm, empujando los 71,62 N·m de Merckx, lo pasas siempre—, las fibras lentas no dan para tanto. El sistema nervioso no tiene más remedio que reclutar antes de tiempo y en masa las unidades motoras de umbral alto y contracción rápida: las fibras tipo II.
Las tipo II producen mucha fuerza y muy rápido, pero están mal irrigadas y dependen casi por completo del metabolismo glucolítico anaeróbico. Usarlas sin parar durante una etapa de montaña vacía a toda velocidad las pocas reservas de glucógeno de la fibra y llena el músculo muy pronto de metabolitos de fatiga periférica —fosfato inorgánico, iones de hidrógeno—, que frenan la contracción sostenida en el propio sarcómero.
Cadencia, eficiencia y fatiga periférica
La literatura científica lo confirma: la cadencia cambia por completo el perfil de fatiga. Pedalear por encima de intensidades críticas con cadencia alta sube un poco el gasto cardíaco al principio —la llamada deriva cardiovascular, esa disociación entre el estrés interno y el externo—, pero a la vez protege el sistema musculoesquelético de las piernas. En el rango de 90-95 rpm de Pogacar o Vingegaard, el torque cae tanto que el reclutamiento de las fibras tipo II, las que se fatigan, se retrasa muchísimo.
Los tests isocinéticos e isoinerciales van en la misma línea: las sesiones repetidas a cadencia baja deterioran mucho más las propiedades contráctiles básicas de la fibra —medidas con el pico de tensión de una sacudida muscular única, el «single twitch»— que las de cadencia alta. Pedalear lento castiga más la bioquímica del músculo; pedalear rápido reparte el trabajo hacia los pulmones y el corazón.
Desde la biomecánica, además, el índice de efectividad (IE) empeora cuando la fuerza se dispara a pocas revoluciones: obliga a tirar de la fase de subida del pedal —la flexión— y concentra toda la energía en el empuje hacia abajo.
Por eso llama tanto la atención que Merckx no se hundiera una y otra vez en crisis de fatiga neuromuscular o de acidez paralizante. Trabajaba a diario con torques altísimos y tirando en masa de unas fibras tipo II metabólicamente ineficientes, y aun así aguantaba. Eso habla de una resiliencia homeostática y de unas reservas de glucógeno de base que van más allá de lo que la biología deportiva actual considera normal.
Mañana: qué les pasa a las rodillas cuando empujas así durante años, y por qué el depósito de Merckx y el de Pogacar no se parecen en nada.
¿De verdad es Pogacar mejor que Merckx? · Los cinco capítulos:
- El motor del Caníbal
- La era de los siete vatios
- 71 newton-metro por pedalada ← estás aquí
- Rodillas de hierro y el depósito lleno
- El veredicto: la respuesta con datos