Pelotón · 5 de octubre de 2026
¿De verdad es Pogacar mejor que Merckx? Capítulo 1: El motor del Caníbal
Arranca la serie: un estudio científico sobre la fisiología de Pogacar y Merckx para contestar con datos, no con opiniones. Empezamos por el motor del belga y por el día que Ocaña lo hundió.
¿De verdad es Pogacar mejor que Merckx? Un estudio científico en cinco capítulos sobre las capacidades fisiológicas de los dos, y una respuesta basada en datos. Capítulo 1 de 5 · El motor del Caníbal
Hay una discusión que vuelve cada verano, en cada grupeta y en cada sobremesa: ¿quién es el mejor ciclista de la historia?
Durante décadas la respuesta ha sido cómoda, porque bastaba con abrir el palmarés. Eddy Merckx, «el Caníbal»: cinco Tours, cinco Giros, una Vuelta y diecinueve monumentos, que sigue siendo el récord absoluto. Dominó los sesenta y los setenta de una forma tan aplastante que fabricó el molde del ciclista total. Discusión cerrada.
Hasta que llegó Tadej Pogacar. Todavía joven, ya colecciona cosas que parecían de otra época —el doblete Giro-Tour, por ejemplo— y va a por los récords de los monumentos como quien baja a por el pan. Y la pregunta ha cambiado. Ya no es quién ha ganado más, sino otra bastante más incómoda: ¿de verdad es Pogacar mejor que Merckx?
Esa pregunta no se contesta contando victorias, ni con nostalgia, ni con el entusiasmo del último Tour. Se contesta desmontando el motor: la biomecánica, el metabolismo, la manera de mover las piernas. Eso es lo que vamos a hacer esta semana: un estudio científico detallado de las capacidades fisiológicas de los dos, en cinco capítulos, y al final una respuesta. Basada en datos, no en opiniones.
Dos ciclistas separados por medio siglo
Primer problema: entre uno y otro hay más de cincuenta años de ciencia y de tecnología. Cambia todo —el peso y el diseño de la bici, lo que frena el neumático contra el asfalto, la aerodinámica, lo que se come durante la carrera, cómo se entrena y qué desarrollos lleva la transmisión—. Cada una de esas cosas altera la cuenta de la eficiencia humana y de la potencia que acaba llegando al suelo. Así que antes de comparar hay que igualar las condiciones.
Y hay un detalle que lo cambia casi todo: los desarrollos. En la época de Merckx no existían piñones para escalar como los de hoy, así que los grandes puertos se subían a cadencias bajísimas. Eso genera picos de torque —de fuerza de giro— enormes, con una exigencia muscular y articular que no se parece en nada a la cadencia ágil y aeróbica del ciclismo moderno. Guárdate esta idea, que va a volver.
El plan de la serie es este:
- El motor del Caníbal —hoy—: cuántos vatios movía Merckx y el día que Ocaña lo hundió.
- La era de los siete vatios: Pogacar y sus rivales, vatios absolutos y vatios por kilo, y la física del torque.
- 71 newton-metro por pedalada: la fuerza real sobre los pedales, en newton-metro (N·m), y lo que le hace a las fibras musculares pedalear lento frente a pedalear rápido.
- Rodillas de hierro y el depósito lleno: lo que aguantaban las articulaciones y la revolución de la nutrición con carbohidratos a lo bestia.
- El veredicto: cómo entrenaba cada uno, todos los datos juntos y la respuesta.
Vatios por kilo y vatios a secas
En subida, la métrica reina es la relación potencia-peso: vatios por kilogramo, W/kg. Pero ojo, los vatios absolutos —el total, sin dividir por nada— siguen mandando en todo lo demás: contra el crono, en las aceleraciones en llano y siempre que lo que haya que vencer sea el aire. Para medir el motor bruto de cada generación hay que mirar las dos cosas.
El motor de Eddy Merckx
Merckx no tenía pinta de escalador moderno. Medía 1,82 y competía en torno a 74 kilos: un tipo robusto. Los análisis retrospectivos y los modelos matemáticos hechos con sus tiempos en sitios míticos como el Tourmalet, el Mont Ventoux o el Pla d’Adet dicen que era capaz de sostener, una y otra vez, entre 6,0 y 6,3 W/kg en esfuerzos largos. Multiplica por su peso y te salen entre 444 y 466 vatios de potencia aeróbica. Una barbaridad.
Y no es solo un modelo. En 1972 se fue a Ciudad de México, a 2.240 metros de altitud, a por el Récord de la Hora. Se calcula que mantuvo una media de 385 vatios durante una hora entera. A esa altura hay mucho menos oxígeno disponible, y los modelos de fisiología ambiental dicen que, corregida esa penalización, la cifra equivale a unos 450 vatios a nivel del mar.
Para sostener 450 vatios durante una hora en estado estable —justo en el máximo estado estable del lactato— hace falta un consumo máximo de oxígeno, un VO2 máx, fuera de lo normal. Las pruebas de los años setenta situaban el de Merckx en torno a 85 mL/kg/min. Eso lo coloca, sin discusión posible, en la élite fisiológica de la historia de la especie.
El día que Ocaña lo reventó
Ahora bien, el Caníbal también tuvo días malos, y casi siempre tenían nombre y apellidos. El más famoso: Luis Ocaña en el Tour de 1971.
Undécima etapa, final en Orcières-Merlette. Ocaña montó uno de los ataques en solitario más devastadores que se recuerdan: 60 kilómetros solo, sin nadie a rueda, para cruzar la meta con 8 minutos y 42 segundos de ventaja sobre Merckx. Una humillación en toda regla.
Las estimaciones dicen que Ocaña —mucho más ligero, unos 63 kilos— sostuvo cerca de 390 vatios en las fases decisivas de su cabalgada. Eso son 6,19 W/kg, con una fatiga tremenda y bajo un calor de pleno verano. Tenía menos vatios absolutos que el belga, pero una relación potencia-peso excepcional. Súmale que aguantó la enorme fatiga muscular de pedalear a unas 65 rpm y tienes el cóctel que aquel día rompió las defensas metabólicas de Merckx.
La lección es clara: cuando el terreno es pura gravedad, el especialista con un pico de W/kg altísimo puede ganarle al motor absoluto más grande del pelotón. Aunque ese motor sea el del Caníbal.
Y un aviso importante: mañana, martes 6, empieza La Liga Gure Otoño. Seis martes en Rouvy, con dos sesiones por etapa —9:30 y 19:30— y cuentan las cinco mejores de seis. Los eventos ya están publicados en Rouvy: apúntate hoy y mañana solo tienes que pedalear. Si aún no te has inscrito, medio minuto y tu nick de Rouvy bien escrito.
En la serie, mañana cruzamos cincuenta años de golpe y nos plantamos en la era de los siete vatios por kilo: Pogacar, Vingegaard, Evenepoel… y una sorpresa en los números cuando los pones al lado de los de Merckx.
¿De verdad es Pogacar mejor que Merckx? · Los cinco capítulos:
- El motor del Caníbal ← estás aquí
- La era de los siete vatios
- 71 newton-metro por pedalada
- Rodillas de hierro y el depósito lleno
- El veredicto: la respuesta con datos