Gure UltraEntrenamiento grupal guiadoÚnete a la Guremanía

Nutrición · 25 de septiembre de 2026

Cómo solventar una 'pájara'

Quedarte vacío a 50 kilómetros de casa es una tortura más mental que física. Te explicamos cómo gestionar el pánico, asimilar energía rápida y gestionar muy bien el esfuerzo.

Llega el viernes y con él, el fin de semana. Toca ruta larga de sábado, de esas que marcan la semana, que exigen planificación, bolsillos llenos de comida y respeto por el desnivel. Pero por mucha precisión suiza que le pongas a tu nutrición, el ciclismo de fondo tiene una naturaleza salvaje e impredecible. A veces, cometes un error estúpido. Te saltas una toma de carbohidratos porque ibas hablando, te calientas persiguiendo un ataque absurdo en un puerto de segunda, o simplemente, el viento de cara te vacía los depósitos mucho más rápido de lo que habías calculado.

De repente, a cincuenta kilómetros de casa, sientes cómo el telón de acero cae sobre ti. Las piernas se convierten en bloques de plomo, un frío sordo y pegajoso se instala en tu nuca, la visión periférica se reduce y el potenciómetro marca cifras que te darían vergüenza incluso en el calentamiento. Te has quedado vacío. Has pillado la temida «pájara».

El colapso físico de quedarse sin glucógeno muscular y hepático es devastador, pero el verdadero problema en ese momento no está en tus cuádriceps; está en tu cabeza.

Cuando te vacías a tanta distancia de casa y sientes que ya no puedes empujar los pedales, tu cerebro entra en un modo de pánico primitivo. El diálogo interno se vuelve destructivo de forma inmediata y automática: «No voy a llegar», «Voy a arruinarle la ruta al grupo», «Por qué hago este deporte de mierda», «Vendo la bici mañana mismo». Si permites que ese monstruo psicológico tome el control del manillar, esos cincuenta kilómetros se convertirán en una tortura que te dejará secuelas mentales para tus próximas salidas.

La gestión de esta crisis no requiere heroicidades; requiere frialdad táctica: Azúcar simple y paciencia: Ingiere la fuente de glucosa más rápida y fácil de asimilar que puedas: una Coca Cola y una pasta en el primer bar que encuentres. Y espera. Mastica el tiempo. Tu cuerpo tardará entre quince y veinte minutos en mandar esa energía a la sangre y al cerebro. Hasta entonces, vas a sufrir. Acéptalo.

Divide y vencerás: No mires el GPS pensando en los cincuenta kilómetros que faltan. Tu cerebro, falto de glucosa, colapsará ante esa magnitud. Concéntrate exclusivamente en aguantar la rueda del compañero que va delante de ti hasta el próximo cruce. Solo el próximo cruce. Cuando llegues, repite el proceso.

Todos, absolutamente todos los que llevamos años devorando asfalto, hemos tenido que ser remolcados a casa alguna vez con la mirada perdida. En GURE no solo entrenamos para ir más rápido y subir el FTP; entrenamos para entender nuestra propia fisiología, prever las crisis y, cuando inevitablemente ocurren, aprender a sufrir con dignidad, arropados siempre por la tribu que pedalea a nuestro lado.

“La resistencia no es solo la capacidad de soportar algo difícil, sino de convertirlo en gloria.” — William Barclay

Boletín Gure

Una lectura con el café

Cada mañana, un texto breve para el ciclista que se toma la bici en serio y a sí mismo bastante menos. Sin spam: solo lo bueno.

Un correo al día y te puedes borrar de un clic.